dilluns, 16 de març de 2015

Lazarillo de Tormes

El pasado 19 de Enero, los alumnos de 3º y 4º de la ESO asistimos en Valencia al colegio San Juan Bosco para ver la representación teatral El lazarillo de Tormes, obra anónima del siglo XIX que inaugura la tradición de la novela picaresca española.
La obra se caracteriza por ser una autobiografía ficticia, aunque parece real porque la acción se desarrolla en un lugar y en un tiempo concretos.
El protagonista es Lázaro, personaje que va narrando sus andanzas en siete capítulos. Se trata de un antihéroe que pertenece a una clase social baja, nos llama la atención el hecho de que, a medida que asciende de categoría social, va degradándose moralmente.
La obra empezó con la imagen de Lázaro escribiendo una carta dirigida a un destinatario, “Vuestra Merced”, al que le tiene que explicar su trayectoria vital. En la primera carta, cuenta que siendo todavía un niño, Lázaro es entregado por su madre a un ciego, con el que pasa mucha hambre y distintas penurias. Su amo, el ciego, no le da comida y él se ve forzado a intentar mil argucias para robarle la comida y así poder subsistir, y es castigado cruelmente por su dueño.
En las siguientes cartas, Lázaro sigue sus andanzas con otros amos: un clérigo, un escudero, un fraile, un vendedor de bulas, un capellán y un alguacil. La experiencia es bien parecida con cada “amo”: con todos encuentra hambre y miseria.
Finalmente, cerca del momento en que parece escribir la carta, logra emplearse como pregonero en Toledo y se casa con la criada del arcipreste de San Salvador. Nos resultó muy chocante que Lázaro ha alcanzado al final de su vida de aventuras una cierta estabilidad y no le importan los rumores sobre la relación de su mujer con el arcipreste. Unos pocos picores en la cabeza no tienen comparación con las hambrunas pasadas con cada uno de sus dueños, y menos si ahora la tripa va bien llena.
Podríamos concluir que la importancia del Lazarillo se nota en nuestra cultura de ahora, primero dando lugar al subgénero de la novela picaresca y, más concretamente, originando una nueva palabra que usamos muy frecuentemente para significar a la persona que siempre queda cercana a nosotros y nos ayuda.
A nivel artístico, el pintor Francisco de Goya, pintó un cuadro titulado El Lazarillo, inspirado en un pasaje del libro en el que el ciego le pide al Lazarillo que ase una longaniza, Lázaro se come la longaniza y en su lugar asa una hortaliza, el ciego, para comprobar el engaño le huele el aliento al Lazarillo. 
CONCLUSIÓN:
La asistencia a la representación de esta obra fue muy didáctica y entretenida. Nos divertimos muchos con diferentes escenas y, aunque tuvimos que esperar mucho, la espera valió la pena porque a todos nos gusto mucho. Lo más importante a nuestro juicio es que la obra nos hace reflexionar sobre el papel de la familia y la escuela en nuestra educación, y de cómo la educación deviene, vía experiencia y palos, cuando faltan los contextos familiares y la escuela. Aprovechemos lo que no pudo tener nuestro entrañable Lazarillo, demos gracias por tener familia y colegio que se preocupan por nuestra educación.
Lourdes Collado (4t d'ESO)